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IBN BATTUTA



Grado: 7°

1. DBA: Comprende que las representaciones del mundo han cambiado a partir de las visiones de quienes las elaboran y de los avances de la tecnología.
1.1. EVIDENCIAS DE APRENDIZAJE: Explica la importancia de los viajes de los exploradores del medioevo en la expansión del conocimiento del mundo.

IBN BATTUTA: Ibn Battuta es el gran autor del género de la rihla en pleno siglo XIV. A la narración de su viaje le dio el título de Regalo de curiosos sobre peregrinas cosas de ciudades y viajes maravillosos, un relato que no es otro que el de sus andanzas hacia La Meca para cumplir la peregrinación preceptiva. Battuta partió de su ciudad natal, Tánger, al comienzo del verano de 1325 –725 de la Hégira—recorriendo todo el norte de África, sin detenerse hasta Alejandría. Continuó por Palestina y Siria, y desde Damasco se dirigió a La Meca. Cumplida su peregrinación viajó desde Iraq hasta el Kurdinstán. Volvió a La Meca, donde residió por espacio de tres años, y prosiguió su viaje por la costa oriental africana. En 1332 vuelve a cumplir la peregrinación a La Meca y desde esta ciudad retoma su periplo a Egipto, Siria, Anatolia, Rusia meridional y Constantinopla. Tras una estancia en esta ciudad, continúa su travesía por Afganistán para llegar a la India, las Islas Maldivas, Ceilán, Sumatra y, finalmente, China. Tras más de diez año viajando regresó a Oriente Próximo para cumplir nuevamente su última peregrinación a la ciudad santa, siendo testigo directo de la gran plaga de la Edad Media, la Peste Negra, que había alcanzado Siria. En 1349 embarca en Alejandría hasta Túnez, aunque sus andanzas continuaron ya que realizó incursiones a al-Andalus -entonces reducida a las provincias de Málaga y Granada, y a parte de las de Cádiz y Almería-y al imperio africano de Mali.

Sin duda, una gran parte de su relato es apócrifo, sin embargo el texto resulta de enorme interés pues uno de los objetivos era proporcionar al sultán marroquí Abu Inan “informaciones difíciles de adquirir en la época”, en unos momentos en que la hegemonía del mar mediterráneo la abanderaban los comerciantes europeos, catalanes, venecianos y genoveses, y Battuta, aunque es un viajero del Islam y no se detiene apenas en los centros y territorios cristianos, tiene que viajar varias veces en navíos de infieles. Su supervivencia durante los largos años que duró su viaje sólo es explicable por la hospitalidad islámica, por el clima de intercambio y relaciones fraternales, solidarias, que proporcionaba el Oriente árabe, de alojamientos y baños públicos, de cofradías y de las ayudas de magnates y gobernadores.

Battuta no escribió el texto, no fue redactado por él, al menos tal cual conocemos hoy la narración, sino por el poeta granadino Ybn Yuzayy, a quien probablemente dictó el relato desde el ejercicio de su memoria, como era habitual en la Edad Media y como ocurrió con el viaje de Marco Polo. En relación a la crónica del viaje de este último, el relato del marroquí es más realista y pormenorizado, pese a que cae a menudo en la mención de pasajes fabulosos, fantásticos y sobrenaturales, o elementos novelescos, mientras que los datos espacio-temporales, el itinerario y la cronología, se entrelazan y resultan confusos cuanto menos.

En el relato destaca, como en el de otros muchos viajeros, su interés por los precios de las cosas, de las mercancías de consumo inmediato, de los tejidos, las porcelanas, los esclavos etc., por las equivalencias, los pesos, las medidas, consiguiendo una guía geográfica y comercial, en ocasiones abrumadora por sus datos, especialmente cuando se detiene en relatar los mandatarios y personajes principales de las ciudades. Y entre sus preferencias descriptivas, amén de los rituales y ceremoniales religiosos, sobresale su enorme interés por la agricultura, la vegetación y los árboles, los huertos y frutales, el agua y su control, característicos de la cultura popular árabe.

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