miércoles, 21 de noviembre de 2018

ORIGEN DEL CONOCIMIENTO


Aclarar este punto significa, en realidad, descubrir las motivaciones y las circunstancias que han hecho del hombre un ser preocupado constantemente por conocer el mundo que lo rodea, sus leyes y relaciones , su sentido y su devenir.

Desde que la especie humana comenzó a crear cultura, es decir, a modificar y remodelar el ambiente que lo rodea para sobrevivir y desarrollarse, fue necesario también que hombre comprendiera la naturaleza y las mutaciones de los objetos que los rodeaban. Tareas que a nuestros ojos resultan tan simples como edificar una vivienda precaria, domesticar animales o trabajar la tierra pudieron ser emprendidas a luz de infinitas y cuidadosas observaciones del medio; el ciclo diario y anual, la reproducción de vegetales y animales, el estudio del clima y de las tierras y la geografía fueron indudablemente, preocupaciones vitales para nuestros remotos antecesores, por cuanto de esta sabiduría dependía la supervivencia misma de la especie.


El conocer, entonces, surgió indisolublemente ligado a la práctica vital y al trabajo de los hombres, como un instrumento insustituible en ese mismo proceso de trabajo. Pero según las más antiguas narraciones que poseemos, el pensamiento de esas lejanas épocas no se circunscribió exclusivamente al pensamiento instrumental, aplicable directamente al mejoramiento de las condiciones materiales. Junto con este surgieron simultáneamente las preocupaciones por comprender el sentido general del cosmos y de la vida; la toma de conciencia del hombre frente a su propia muerte supone la adopción de una actitud que lleva el sello de la angustia frente al propio destino, frente a lo desconocido que no puede abarcar y entender. De allí surgieron los primeros intentos de elaborar explicaciones globales de toda la naturaleza y con ello el fundamento, primero de la magia, de las explicaciones religiosas más tarde, y de los sistemas filosóficos en un periodo posterior.


Si nos detenemos a estudiar algunos de los libros sagrados de la antigüedad, y hasta los mitos de los pueblos ágrafos o las obras de los primeros filósofos, veremos en todos los casos, que aquí aparecen sintéticamente pero sin un orden riguroso tanto razonamientos lúdicos y profundos como observaciones prácticas y empíricas, sentimientos y anhelos junto con intuiciones, a veces geniales y otras veces profundamente desacertadas. Todas estas construcciones del intelecto - donde se vuelcan también toda la pasión y el sentimiento de quienes las construyeron – deben verse como parte de un proceso más que como receptáculo de infinidad de errores por cuanto ellas demuestran que las primeras aproximaciones en la búsqueda de la verdad siempre son difíciles: en la historia del pensamiento nunca ha sucedido que alguien haya de pronto alcanzado la verdad pura y completa sin antes pasar por el error ; muy por el contrario ,el análisis de muchos casos nos daría la prueba de que siempre , de algún modo , hay que pasar por conocimientos falaces, por ilusiones e impresiones engañosas antes de poder ejercer sobre ellas la critica que luego permita elaborar un conocimiento más objetivo y satisfactorio.


Compilador: Trébol Morelos Bayron Ernesto, Administrador de Empresas, de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, Unad, Tecnólogo en Mercadotecnia, de la Escuela Colombiana de Mercadotecnia, Escolme, Docente Universitario y de Educación Básica y Media, donaciones paypal : bayrontrebol@gmail.com .
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Bibliografía. Sabino Carlos A, El proceso de investigación, Editorial el Cid Editor, 1980, Bogotá – Colombia - Documento de uso académico

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