sábado, 14 de julio de 2018

EL METODO CIENTIFICO

SUJETO Y OBJETO: En el proceso de conocimiento es posible encontrar siempre estos dos elementos, sujeto y objeto, entre los cuales se dan relaciones de singular complejidad. Por sujeto entendemos a la persona o grupo de personas que elabora el conocimiento; el conocimiento es siempre conocimiento para alguien, pensado por alguien, en conciencia de alguien. Es por eso que no podemos imaginar un conocimiento sin sujeto, sin que sea percibido por una determinada conciencia. Pero, de la misma manera, podemos decir que el conocimiento es siempre conocimiento de algo , de alguna cosa , ya se trate de un ente abstracto – ideal como un número o una proposición lógica , de un fenómeno material o aun de la misma conciencia ; en todos los casos a aquello que es conocido lo denominamos el objeto del conocimiento.



La relación que se articula entre ambos términos arriba señalados es dinámica y constante. Por una parte podemos decir que el sujeto debe situarse frente al objeto como algo externo a él, colocado fuera de sí, para poder examinarlo. Hasta en el caso de que quisiéramos analizar nuestras propias sensaciones y pensamientos deberíamos hacer esa operación, es decir deberíamos objetivarnos (“desdoblarnos” en una actitud reflexiva) para poder entonces situarnos ante nosotros mismos como si fuéramos un objeto mas de conocimiento. Este problema, la necesidad de objetivar elementos propios del sujeto para poder conocerlos es uno de los que hacen más compleja toda investigación que se desenvuelve dentro de las ciencias sociales y de la conducta.


Esta delimitación o separación no es más que el comienzo del proceso pues, una vez producida, el sujeto debe ir hacia el objeto, acercarse al mismo, para tratar de captar y asimilar su realidad. Es decir que el sujeto investigador debe “salir de sí”, abandonar su subjetividad, para poder realizar su intención de comprender como es el objeto, de aprehenderlo. De otro modo permanecerá encerrado en el límite de sus conceptos previos, de sus anteriores conocimientos, y no tendrá la posibilidad de alcanzar la objetividad, pues solo podrá desarrollar su pensamiento pero fuera del contacto con la realidad externa.
Este acercamiento del investigador hacia su objeto puede considerarse como la operación fundamental, la esencia misma de la investigación, pues es el que lo vincula con la realidad, el que le permite conocerla. Para que tenga un sentido completo el investigador debe, en todo caso, volver otra vez hacia sí mismo a fin de elaborar los datos que ha recogido, reinterpretando al objeto a la luz de su contacto con él.


Sujeto y objeto quedan así como dos términos que sucesivamente se oponen y se compenetran, se separan y se acercan, en un movimiento que se inicia por la voluntad del investigador que desea el conocimiento, y que en realidad continúa repetidamente, porque el sujeto debe acercarse una y otra vez hacia lo que está investigando para ir adquiriendo un conocimiento cada vez más profundo y completo sobre ello.