sábado, 16 de junio de 2018

LA ADMINISTRACIÓN EN LA EDAD MODERNA

Una de las características principales de la edad moderna, es la consolidación de los regímenes monárquicos y la evolución administrativa que se operó en algunos estados, como consecuencia de los estudios que se llevaron a cabo.

LOS CAMERALISTAS: Los cameralistas fueron un grupo de administradores públicos e intelectuales alemanes y austriacos, los cuales mantuvieron, generalmente, desde el siglo XVI, hasta el siglo XVIII, los mismos principios de las escuelas de economía política inglesa mercantilista, y francesa fisiocratica. Ellos creían que, para mejorar la posición del estado, era necesario maximizar su riqueza material. Pero la escuela cameralista enfatizaba la administración sistemática como una fuente de fuerza y fue uno de los primeros grupos que actuó así.

Los cameralistas creían también en la universalidad de las técnicas de la administración, es decir, que las mismas cualidades que aumentaban la riqueza de un individuo, eran las requeridas para la adecuada administración del gobierno y sus departamentos. Al desarrollar principios administrativos, pusieron énfasis en la especialización de la función, el cuidado en la selección y entrenamiento de subordinados para posiciones administrativas, el establecimiento del puesto de contralor en el gobierno, la expedición de procesos legales y la simplificación de procedimientos administrativos. 
LA TEORIA DE MONTESQUIEU SOBRE LA ACTUAL DIVISION DE LOS ORGANOS DEL ESTADO: Es indispensable mencionar dentro del estudio de la evolución del pensamiento administrativo, esta teoría, puesto que han tenido una gran influencia en la administración publica moderna para la división de los órganos del estado y también, en cierto grado menor, para la separación funcional de las actividades en las empresas privadas.

Para Montesquieu el estado tiene tres clases de órganos: el legislativo, el ejecutivo y el judicial.

Según su teoría, el primer poder es el que hace las leyes o deroga las existentes. El segundo tiene la responsabilidad de aplicarlas. Y tercero es el poder que castiga los delitos y tiene a su cargo la interpretación de las diferencias entre las personas.

Montesquieu tenía una concepción distinta a la que sustenta actualmente en los países democráticos, sobre cuáles han de ser las condiciones de selección que deben satisfacer esos tres órganos. El considero que los miembros del poder judicial deberán ser de carácter transitorio y salidos de la masa popular, en tanto que los del ejecutivo y legislativo, podrían ser permanentes porque no ejercen particularmente sobre persona alguna.

A pesar de estas diferencias, lo fundamental de su teoría de la separación funcional se mantiene actualmente como la base formal de la independencia relativa de los tres órganos. Lo más importante es, no la separación, sino la coherencia de sus funciones para que el estado actué con unidad.

Esa misma teoría funcionalista ha influido también para que en la empresa privada de cierto tamaño y características, como las sociedades anónimas, las de responsabilidad limitada, etc., haya un deslinde relativo de funciones, de tal manera que los determinativos o legislativos se le conocen por delegación de la asamblea general de accionistas, a la junta directiva. Los ejecutivos, aplicativos o administrativos a la gerencia y los interpretativos o judiciales internos son ejercidos por órganos especiales y en parte por los otros dos cuerpos, puesto que en ese sector no hay esa división relativa de esas funciones, como si sucede en la administración pública.
Bibliografía: Compilador: Trébol Morelos Bayron Ernesto, Administrador de Empresas, de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, Unad, Tecnólogo en Mercadotecnia, de la Escuela Colombiana de Mercadotecnia, Escolme, Docente Universitario y de Educación Básica y Media.

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